miércoles, 30 de junio de 2010

GANADOR // sobre viajero nº 9


Sobre viajero nº 9

En este sobre había que plasmar una escena que sucediese en una cola de espera y el relato "Llueve sobre mojado" de Gemuca se ha alzado victorioso tras recibir 11 puntazos. ¡¡¡A disfrutarlo!!!!!


Llueve sobre mojado

Odio la lluvia.
Recuerdo que de pequeña, cuando llovía, en vez de divertirme saltando en los charcos del patio como los demás niños, yo prefería escabullirme hasta el hueco que había bajo las escaleras más cochambrosas del colegio. Ahora, veinte años después, siento la misma necesidad de huir de este chaparrón que más bien parece el diluvio universal.
Pero, desgraciadamente, estoy sola ante el peligro.
Bueno, sola, lo que se dice sola, no. Me acompañan las más de quince personas que hacen cola conmigo en la parada del autobús.
Haciendo malabarismos con las muletas, recargo el peso de mi cuerpo sobre la pierna buena. Estoy calada, se me han irritado las manos y me duele terriblemente el pie del esguince. Hoy es uno de esos días en los que siento que no debería haber salido de casa.
Una señora pasa por mi lado y me empuja sin ningún atisbo de culpabilidad. Tengo que hacer grandes esfuerzos por no gruñirla. Ya es lo último que me faltaba… No basta con que no me hagan un hueco en el banco de la marquesina, ni con que tampoco me permitan resguardarme bajo el tejadillo —a pesar de que todas ellas vienen muy bien equipadas con sus paraguas gigantescos—, sino que ahora también tengo que soportar sus empujones.
Y para colmo, el autobús viene con retraso.
—¡Joder, tenga más cuidado! —grito cuando una nueva señora me arrolla desde atrás.
—Oh, lo siento querida —me dice, aunque su expresión anuncia que no lo siente en absoluto.
Con todo el descaro del mundo, se hace con un sitio en el banco, no sin antes desplazar considerablemente a una mujer que se resguarda allí junto con dos gemelas de unos tres años.
Escucho una risa ronca por detrás y me volteo abruptamente. Un muchacho me mira con complicidad, aunque yo no estoy de humor para tonterías y le vuelvo a dar la espalda sin más miramientos.
—Si quieres, te puedo espantar a un par de viejas —me susurra casi al oído.
Con la agilidad que la lesión me permite, intento alejarme todo lo que puedo —odio a los babosos tanto como a la lluvia—, pero me tropiezo con las muletas y el joven me sujeta por el codo para impedir mi caída.
Genial.
—¿Estás bien? —pregunta.
—Estupendamente, ¿no lo ves?
Él vuelve a reírse y yo volteo los ojos. Y entonces hace algo totalmente inesperado: se quita su cazadora y, a modo de toldo, la pone por encima de nosotros.
Le miro atónita.
—Estás empezando a chorrear —me dice, y sonríe con picardía.
Lo cierto es que así estoy un poco mejor, así que no protesto por su excesiva confianza y me relajo.
—Soy Pablo.
—María —contesto.
Y justo cuando estoy por formar mi primera sonrisa, un camión pasa por delante de la marquesina y nos empapa a todos. Pablo maldice y las señoras se escandalizan, pero yo rompo a reír como una histérica, porque ya no soy la única idiota que chorrea agua.

Gemuca

3 comentarios:

Angelical dijo...

Felicidades XDDDD

Sara dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sara dijo...

Felicidades Gemuca!! :D

Muy bueno tu relato y muy bien elegida la foto de la entrada.

Besotes.